La economía mundial tendrá un ligero repunte en este año pudiendo llegar a lograr un crecimiento del 2.5%; América Latina crecería 1.%, y El Caribe hasta un 5%, pero el aumento sin precedentes de la deuda a nivel mundial y la prolongada desaceleración del crecimiento de la productividad amenazan ese panorama.

Así se establece en el informe Perspectivas Económicas Mundiales: Crecimiento lento, desafíos normativos del Banco Mundial.

Sus proyecciones indican que en las economías de mercados emergentes y economías en desarrollo el crecimiento  se acelerará del 3,5 % registrado el año pasado al 4,1 %. Para las economías avanzadas en su conjunto habría una disminución del 1,6 % al 1,4 %, debido principalmente a la persistente debilidad en las manufacturas.

El Banco Mundial manifiesta preocupación por algunos aspectos de ese crecimiento lento, indicando que aun cuando las economías emergentes y en desarrollo se recuperen tal como está previsto, el crecimiento per cápita se mantendrá muy por debajo de los promedios a largo plazo y avanzará a un ritmo demasiado lento para alcanzar los objetivos de erradicación de la pobreza.

Las amenazas del crecimiento

Para el Banco Mundial, un aspecto que ensombrece las perspectivas es el hecho de que en los últimos 50 años se ha registrado la oleada de acumulación de deuda más grande, más rápida y más generalizada entre las economías emergentes y en desarrollo.

Revela que la deuda total entre dichas economías trepó del 115 % del producto interno bruto (PIB) en 2010 a alrededor del 170 % del PIB en 2018. Los niveles de deuda también han aumentado en los países de ingreso bajo luego del marcado descenso registrado entre 2000 y 2010.

A pesar de que destaca que el endeudamiento público puede ser beneficioso e impulsar el desarrollo económico cuando se utiliza para financiar inversiones que promueven en desarrollo, por ejemplo, en infraestructura, atención de la salud y educación, advierte que las tres oleadas de acumulación de deuda anteriores acabaron mal: incumplimientos en el pago de deuda soberana a principios de los años ochenta; crisis financieras a fines de la década de 1990; la necesidad de importantes alivios de deuda en la década de 2000, y la crisis financiera mundial en 2008-09.

El crecimiento per cápita se mantendrá muy por debajo de los promedios a largo plazo y avanzará a un ritmo demasiado lento para alcanzar los objetivos de erradicación de la pobreza.

América Latina y el Caribe

Se espera que en 2020 el crecimiento regional aumente al 1,8 % a medida que se consolide el crecimiento en las economías más grandes y se eleve la demanda interna en toda la región.

En Brasil, se prevé que el aumento de la confianza entre los inversionistas y la flexibilización gradual de las condiciones del financiamiento y el mercado laboral sirvan de base para que el crecimiento se acelere al 2 %.

En México, el crecimiento aumentará al 1,2 % debido a que la merma en la incertidumbre normativa contribuirá a que las inversiones repunten, mientras que se prevé que Argentina se contraiga a un ritmo más lento, del 1,3 %. En Colombia, los avances en los proyectos de infraestructura permitirán respaldar un aumento en el crecimiento, previsto en un 3,6 %.

Asimismo, se espera que el crecimiento de América Central se consolide en un 3 % gracias a la flexibilización de las condiciones crediticias en Costa Rica y el alivio tras los problemas en los proyectos de construcción en Panamá.

En el Caribe, el crecimiento se acelerará hasta llegar al 5,6 %, principalmente debido a la producción de petróleo en altamar en Guyana.